La desnudez del desnudo

Por Alons Artero


Lujuria-Rechazo. En general y al margen de otras consideracions, éstas son las dos emociones que nos produce la visión del cuerpo desnudo. La reflexion sobre este hecho nos puede abrir la puerta a una nueva visión más equilibrada y más sana. Tal vez Fidias asentiria con una sonrisa.”

Aunque basicamente son las dos reacciones emocionales ante la visión de un desnudo, en estas líneas solo trataré sucintamente el “rechazo”. La lujuria es más evidente y fácil de comprender. Tampoco hablaré de una tercera visión o actitud, que aunque básica e innata, es inhibida, reprimida desde las primeres influencias de la cultura y la educación que moldean la mente del niño. Esta visión o actitud puede costar años recuperarla. Algunos no la recuperan. Y sin embargo es la más natural, equilibrada y sana.

Hace años hice una exposición. A ésta acudió una colega pintora con su hija de 10 o 12 años, a la que llamaré Valéria. En un momento dado se acercaron a mi y mi colega me dijo que su hija quería hacerme una pregunta. Valéria me pregunto, visiblemente molesta y ofendida: ”¿Porqué pintas desnudos? “Qué necesidad hay”?

Podría haber contestado como el famoso escultor catalán Clarà, cuana sonrisa.”

do le preguntaron porqué todas sus esculturas eran desnudos. Él respondió:” Porque prefiero copiar la obra de Dios que la obra de un sastre”. Pero una niña, o un adulto honesto, no merece tal respuesta, por poética y aguda que parezca.

Si el desnudo es indecente e inmoral, ¿porqué es de estudio y práctica obligatoria en todas las escuelas oficiales de Bellas Artes?

En aquel momento le contesté: “¿Porqué no (pintarlos)?. Dentro de unos años vuelve a hacerme la pregunta y con gusto te responderé como mereces”, consciente de que era demasiado joven y estaba muy contrariada para comprender una explicación razonada.

Al paso del tiempo y reflexionando sobre la pregunta y la actitud de rechazo ante el desnudo, me di cuenta que no era la única que necesitaba una explicación. Un par de ejemplos servirán para ilustrar este hecho:

Siendo aún estudiante de arte, fui de vacaciones a París. Además de visitar el Louvre y otras exposiciones, compre varios libros de arte. Uno de ellos me fue requisado en la frontera por considerarlo “pornografía”, debido a los desnudos que contenía.

En otra ocasión, en una exposición que hice, los responsables de la galería me obligaron a retirar un cuadro de un desnudo, por considerarlo ofensivo, impúdico e inmoral.

“¿Porqué pintar (dibujar, esculpir) desnudos?”.

No todos los que se hacen esta pregunta se atreven a expresarla en voz alta, como esa niña, porque han perdido la espontaneidad y la valentía inconscientes que confiere la ingenuidad de la niñez. No por ello son menos merecedores de una explicación.

Se han escrito tratados eruditos y se han hecho programes culturales en la TV sobre el desnudo en el arte, a los cuales se puede recurrir para una visión más completa.

Aquí solo pretendo ofrecer un par de datos e ideas que ayuden a responder la pregunta y , más importante aún, comprender porqué planteamos la pregunta, en primer lugar.

¿Somos conscientes de que ese rechazo, ese malestar ante el desnudo no son innatos, que es algo aprendido, inculcado por una cultura y una educación en particular.

El primer dato registrado que poseemos, en nuestra cultura judeo-cristiana de rechazo al desnudo, está en la biblia. Genesis 3:8-11. “Mas Jehová Dios llamó al hombre (Adán) y le dijo: ¿Dónde estás tú?. Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quien te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses?

Antes de faltar al mandato divino de no comer del fruto del árbol del bien y del mal, no habían sentido ni culpa, ni vergüenza, como lo muestra la pregunta de Dios: “¿Quien te ha enseñado que estabas desnudo?”

¿Y porqué estar desnudo es un problema ahora? Eso implica que antes de la desobediencia al mandato divino, la desnudez no era un problema.

Veamos otras culturas Y no mencionaré los bosquimanos de África, ni algunes tribus del Mato Grosso de Brasil, para que no se diga que son pueblos incivilizados.

En Grecia practicaban el culto hacia el cuerpo desnudo. Con un pequeño detalle, hasta Fidias, se podía reproducir el desnudo masculino, pero estaba prohibido representar el desnudo femenino, por ser considerado impuro y carente de belleza. Hoy nos haría sonreír ese rancio machismo secular.

Hasta mediados del siglo XX, a las mujeres no se les permitía estudiar en una escuela oficial de Bellas Artes. Tal vez para protegerlas…¿pero de qué?

Veamos en la India.

Recordemos que la astronomía en la India, junto con La China, eran las más avanzadas del mundo. Y las matemáticas que substituyeron a la numeración romana nos llegaron de la India, a través de los Árabes.

Pues bien las esculturas de desnudos, de una sexualidad explicita, y aquí sin discriminación de genero, están en los templos Hinduistas, los lugares sagrados más venerados por una gran mayoría de Hindúes. Así podemos ver que el rechazo a la representación del cuerpo desnudo no es algo universal, sino cultural y especifico de un tiempo, de un lugar y una Sociedad dada.

Algunos artistas del pasado se rebelaron ante ese “tabú” relacionado con la representación del cuerpo desnudo.

Es obvio que plantear la pregunta obedece a un condicionamiento previo.

He encontrado en Google esta frase que se atribuye a Albert Einstein:” La belleza reside en el corazón de quien la contempla”. Y a continuación el comentario siguiente: “Esta frase nos recuerda que la belleza no es solo una cuestión de apariencia, sino una sensibilidad interior que debemos cultivar desde la infancia”.

A la frase de Einstein se podría añadir: La belleza y la impudicia residen en el corazón de quien la contempla.

Esto no pretende emitir un juicio maniqueo sobre el espectador. Antes al contrario, ya que está en nuestro corazón, en nuestra mente, tenemos la capacidad, el poder, la libertad de escoger. Solo es cuestión de decisión y voluntad.

Gracias, Valéria